Dije que no volvería a escribir hasta encontrar algún pasaje referente a una masturbación o terminar el libro. Pues bien, como soy persona de pocos principios, escribo sin haber terminado el libro y habiendo pasado por la masturbación hace ya unos días. La verdad es que ya me queda muy poco, las últimas veinte páginas que me he reservado para esta noche. No quería terminar el libro anoche, luchando contra el cansancio, aunque también me costaba parar de leer.
Aún no sé como será "el final", y la verdad es que los finales, los desenlaces, suelen ser definitivos a la hora de que un libro guste, más importantes casi que el desarrollo. Ahora bien, lo que sí puedo decir desde hace bastantes páginas es que me he reconciliado con Umberto Eco, porque esta vez, al contrario que en sus dos últimas novelas, mi interés ha ido in crescendo desde la mitad del libro hacia el final. Hubo un momento en que casi empezaba a cansarme de la historia y llegué a temer que sería una nuevo Baudolino, que terminé haciendo un esfuerzo. Esta vez no. Siendo una novela ambientada en una época que por supuesto me gusta muchísimo menos que la Edad Media, la historia ha terminado interesándome más que la de Baudolino. Y también lo de siempre con Umberto Eco, que de vez en cuando te suelta un párrafo que te remueve de gustillo: por lo que dice o por cómo lo dice.
Aún no sé como será "el final", y la verdad es que los finales, los desenlaces, suelen ser definitivos a la hora de que un libro guste, más importantes casi que el desarrollo. Ahora bien, lo que sí puedo decir desde hace bastantes páginas es que me he reconciliado con Umberto Eco, porque esta vez, al contrario que en sus dos últimas novelas, mi interés ha ido in crescendo desde la mitad del libro hacia el final. Hubo un momento en que casi empezaba a cansarme de la historia y llegué a temer que sería una nuevo Baudolino, que terminé haciendo un esfuerzo. Esta vez no. Siendo una novela ambientada en una época que por supuesto me gusta muchísimo menos que la Edad Media, la historia ha terminado interesándome más que la de Baudolino. Y también lo de siempre con Umberto Eco, que de vez en cuando te suelta un párrafo que te remueve de gustillo: por lo que dice o por cómo lo dice.
Lo que me ha extrañado, por lo cuidadas que deben estar las ediciones y traducciones de Eco, es una farragoso párrafo, creo que mal interpretado o traducido, en el que el narrador intenta relacionar los modos de ser "británico" e "italiano" con el tratamiento que en ambas lenguas se da a la segunda persona de los verbos. Aunque no soy experto en italiano, creo que el lei, que equivale a nuestro usted, coincide con la tercera persona del verbo en femenino (traduciríamos literalmente ella).
Esto es lo que dice la traducción:
"Los ingleses eran malos porque usaban el Lei, mientras que los buenos italianos tenían que usar exclusivamente en las relaciones interpersonales el italianísmo Voi. De lo poco que se sabe de las lenguas extranjeras, son los ingleses y los franceses lo que usan la segunda persona (you, vous); la tercera persona, en cambio, el Lei, es muy italiana...." (página 213).
Nótese que en la primera frase los ingleses son malos porque usan el Lei, y a renglón seguido se afirma que la fórmula Lei es muy italiana. Algo chirría.
Conclusión (pase lo que pase al final). En mi opinión y para mi gusto personal, La misteriosa llama es bastante mejor que las dos últimas novelas de Eco, pero será difícil que vuelva a escribir otra como cualquiera de sus dos primeras.